Se cierra el año folklórico
vitisino el 25 de diciembre, las damas preparan para esta fecha sus
multicolores azucenas, se baila al compás de la flauta, arpa y violín.
“Las Pastoras”
Se inicia el 25 de diciembre
y dura tres días, las pastoras “Aylles”, bailan vestidas con disfraces vistosos
portando una “azucena” o un árbol artificial adornado profusamente con papel de
diferentes colores, esta fiesta es la emulación de la adoración de las
pastoras al niño Jesús recién nacido en Belén. Bailan al son de una orquesta
compuesta de flauta, arpa y violín, y tocan, una música muy peculiar compuesta
especialmente para esta danza. La “Junta” que generalmente consta de 6 o más
pastoras bailan en presencia de la imagen del niño Jesús y las parejas de las
pastoras dan sus ofrendas o en efectivo en forma voluntaria y el tercer día se
realiza la despedida de la fiesta muy alegre, concluye con la rompe azucenas y
se despiden hasta el “Año Nuevo”.


“El Ponchonacuy” se realiza
el tercer día de la fiesta durante la rompe azucena; al promediar las 4 de la
tarde todos las pastoras y sus parejas se concentran al frente del local
municipal para realizar la rompe azucena al compás de la orquesta que ejecuta una
música que tiene sus propia peculiaridad para este acto; antes esta parte ha
sido mojado y empozado de aguas para que las parejas durante el baile se mojen,
aquí las pastoras tienen que ser cuidadosas para evitar que la pareja rompa el
árbol y evitar caer al charco de agua; terminado esta primera parte todas las parejas
al compás de los músicos se trasladan al lugar de Marcurán donde ya algunos
jóvenes esperan a los danzantes con árboles o ramas de sauco que harán las
veces de azucena. En este lugar se realiza el “ponchonacuy” que no es más que
las mujeres se visten de varón poniéndose el poncho, sombrero y otros
aditamentos de la pareja, y por su parte los varones hacen lo mismo poniéndose
los fustanes, mantas, sobreros y toman el árbol de sauco el cual utilizan como
azucena, después de un breve juego con harina, serpentina regresan los
danzantes al compás de la música al frente del local municipal donde se repite
la rompe azucena o rompe sauco, esta vez se hace difícil romperlas ya que la
pareja lo protege muy bien, finalmente acaba la fiesta en un remojón completo.







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